The Wall y la partida de Richard Wright
La épica ópera rock The Wall vio la luz en 1979. Compuesta casi en su totalidad por Waters, trata los temas de la soledad y la falta de comunicación, expresados por medio de la metáfora de un muro, construido entre el músico y el público.1 Waters ideó este formato cuando escupió a un fan que no había dejado de increpar al grupo en un concierto enMontreal, Canadá. The Wall consiguió que Pink Floyd volviese a lo más alto de las listas de éxitos con el sencillo «Another Brick in the Wall, Part II» (las 340.000 copias distribuidas en el Reino Unido fueron vendidas en sólo cinco días) extrayendo también otros éxitos como «Comfortably Numb» o «Run Like Hell», que se convirtieron en clásicos de la banda y de las emisoras de radio a pesar de no ser nunca publicados como sencillos.
El álbum fue producido por Bob Ezrin, un amigo de Waters que compartió los créditos de composición en el tema «The Trial» (aunque posteriormente rompería su relación al revelar Ezrin a la prensa el espectáculo de los conciertos). Waters impuso sus dotes artísticas y su liderazgo sobre la banda, usando la precaria situación económica de la banda a su favor, lo que enseguida desembocó en numerosos conflictos entre los integrantes. La influencia de Wright fue minimizada, y fue despedido durante la grabación por Waters, aunque acabó retornando para los conciertos en directo con un salario determinado. Curiosamente, esta situación fue lo que hizo que Wright se convirtiese en el único músico que ganó algo de dinero con los conciertos de The Wall. La ópera sólo fue interpretada en unas pocas ocasiones debido a las complicaciones logísticas (puesto que en estas actuaciones se construía un muro en los descansos de cada actuación),1 aunque sería interpretada por Waters una vez más después de la caída del muro de Berlín.




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